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Durangaldea, mágica y natural

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Conoceremos hoy una de las villas más antiguas de Bizkaia: Durango, zona considerada como una de las más bellas de la región, situada entre Bilbao y los valles del Alto y Bajo Deba en Guipuzcoa, y las tierras de Alava.
durangaldea
El principal acceso es la carretera nacional 634 que une Bilbao y San Sebastián, aunque también podemos llegar en tren, tomando la línea de Eusko Bilbao-San Sebastián.
Caseríos y molinos nos hablan del pasado rural de este territorio custodiado por el macizo del Oiz al norte y el cresterío calizo del Duranguesado en Otxandio por el sur, como ejemplos emblemáticos de la arquitectura popular.
Constituían el hábitat y unidad económica de una o varias familias que cultivaban las tierras seguramente de escasa extensión; al mismo tiempo, el caserío tenía las funciones de vivienda, establo y granero y llegaron a ser tan importantes culturalmente, que el caserío termina dando el nombre a sus moradores, que adoptan el topónimo como apellido. El caserío es básicamente una construcción sencilla, con techo a dos aguas de poca pendiente donde la madera juega un rol principal: la fachada principal se orienta al sur y generalmente contaban con un hórreo.
Uno de los más importantes es el caserío Garatikua (Garai), con veleidades de palacio, construido en 1574 por Juan de Garai, cosa que dejó inscripta en piedra para siempre en la monumental fachada; otro que tiene una inscripción en piedra es el antiguo Caserío Ollargan. El de Otzeita ya es más evolucionado, presentando una fachada de doble arco. El caserío Zabala es una bonita muestra de típico caserío vizcaíno del siglo XVI ó XVII.
Junto con los caseríos se instalaron los molinos, de los cuales señalaremos dos: el molino de Larringan, con su torre de ocho metros de alto y paredes de casi un metro de espesor, y el molino de Olarreaga, en Zaldíbar, ferrería reconvertida en molino.
Si nos alcanza el tiempo, deberíamos visitar su rica arquitectura religiosa: San Pedro de Tabira, la iglesia más antigua de Bizkaia que guarda un interesante museo de arte sacro; la Basílica de la Purísima Concepción, de estilo gótico tardío; Santa María de la Asunción, que posee una de las torres más importantes de Bizkaia.
Pero no podemos dejar Durango sin disfrutar de uno de sus grandes orgullos: la danza, pues la comarca cuenta con nueve bailes autóctonos que se denominan en conjunto “Dantzari Dantza” y están presentes en todas sus celebraciones, así como probar algo de su exquisita gastronomía acorde con las sencillas costumbres de la vida rural y la calidad y variedad de los productos de la huerta. A la sidra y txakoli que ya conocimos en absolubilbao, podemos sumar los deliciosos quesos de oveja elaborados en forma artesanal, la miel y el pan también elaborado artesanalmente en los antiguos hornos de leña, y los productos del caserío, buenos y reconfortantes platos de comida casera.
Foto: vía Flickr

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